Durante las 40 semanas de gestación, el cuerpo de una mujer experimenta una de las transformaciones más radicales y fascinantes de la biología humana. Las hormonas cambian tus sistemas cardiovascular, digestivo, respiratorio y, por supuesto, tu estructura ósea y muscular.

Cada trimestre trae consigo sus propias transformaciones. Esto es lo que va a experimentar tu cuerpo y la explicación de por qué ocurre:

El cambio: El volumen de sangre en tu cuerpo aumenta entre un 40% y un 50% para poder oxigenar al bebé. Esto hace que tu corazón lata más rápido (las pulsaciones aumentan de 10 a 15 latidos por minuto) y que tus vasos sanguíneos se dilaten.

A tener en cuenta: Es completamente normal sentir sofocos, cansancio extremo o tener la presión arterial más baja en el segundo trimestre (lo que puede causar mareos si te levantas rápido). Consejo: Bebe mucha agua para mantener el volumen sanguíneo y no te levantes bruscamente de la cama o la silla.

Cambios Musculoesqueléticos

El cambio: Tu centro de gravedad se desplaza hacia adelante a medida que crece el útero. Para no caerte, tu espalda se curva hacia atrás (lordosis). Además, tu cuerpo segrega relaxina, una hormona que ablanda los ligamentos y articulaciones para que la pelvis pueda abrirse en el parto.


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